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Ciclo del sueño

Cada noche mientras dormimos, nuestro cuerpo pasa por hasta cinco o seis ciclos del sueño. Estos son fundamentales para garantizar el correcto descanso del cuerpo. En caso de que desees conocer con mayor detalle lo que es el ciclo del sueño, sus etapas e importancia, a continuación podrás hacerlo.

¿Qué es el ciclo del sueño?

Un ciclo del sueño es el proceso por el que pasa el organismo mientras dormimos. Este se encuentra dividido en cinco etapas, pudiendo completarse de cuatro a seis veces durante toda la noche. Lo idóneo es que el ciclo pueda repetirse seis veces durante el descanso para asegurar un descanso completo y reparador.

Cada ciclo tiene una duración aproximada de 90-110 minutos. Es por ello que siempre se recomienda dormir unas 8-9 horas, para darle al cuerpo el tiempo suficiente para cumplir con los 4-6 ciclos del sueño.

Importancia del ciclo del sueño

Poder completar los distintos ciclos del sueño es de suma importancia para garantizar la recuperación de nuestro cuerpo. Descansar los músculos y la mente es fundamental para que el organismo funcione de manera óptima. La falta de descanso puede generar problemas de salud, así como irritabilidad y mal humor.

Etapas del ciclo del sueño

Como se mencionó con anterioridad, el ciclo del sueño se compone de cinco etapas. Durante cada una de ellas, las ondas cerebrales cambian de cortas a largas, y la frecuencia cardíaca, así como la respiración, también pasan por cambios. En la imagen de abajo se pueden ver las etapas del ciclo del sueño.

Adormecimiento

La primera fase es la de adormecimiento, que constituye un 10% del tiempo total del sueño. Las ondas cerebrales más activas son las alfa y la theta. Durante la fase de adormecimiento, los ojos se mueven lento y la actividad de los músculos comienza a reducirse.

Es posible que en este estado de somnolencia, en la que se produce la transición de la vigilia al sueño, se den alucinaciones y la persona crea que no está dormida.

Sueño ligero

La segunda etapa o fase es la del sueño ligero, constituyendo un 50% aproximadamente del ciclo de sueño. Durante el sueño ligero, el ritmo cardíaco y la respiración disminuyen, pero además, la actividad cerebral también disminuye. Sin embargo, esta disminución de la actividad del cerebro se alterna con otras de mayor actividad. De este modo, es difícil que nos despertemos.

En esta etapa es probable que el pulso se reduzca tanto que el cerebro necesita comprobar que aún mantiene una correcta conexión con el cuerpo. Es aquí donde se suelen presentar los movimientos bruscos y la desagradable sensación de caída.

Transición

La fase de transición o tercera etapa es una de las más cortas del ciclo, pues tan solo dura unos 2-3 minutos. Como su nombre lo indica, es el momento en que se da la transición del sueño ligero al sueño profundo, que vendría siendo la siguiente etapa.

Sueño Delta o profundo

La etapa del sueño profundo ocupa un 20% del tiempo total del sueño. Aquí es donde el cuerpo y la mente realmente descansan. Esta fase es determinante en cuanto a la calidad del descanso. No se producen sueños durante esta, y también es difícil despertar mientras se está en el sueño Delta o profundo.

Sueño REM

Por último, pasamos a la fase REM, que quiere decir ‘Rapid Eye Movement’. Esto se debe a que durante esta etapa, se produce un movimiento rápido de los ojos. La etapa REM constituye un 25% del ciclo del sueño. En la fase de sueño REM, también llamado sueño paradójico, el cerebro tiene una alta actividad.

De hecho, la actividad cerebral se equipara con la que tenemos cuando estamos despiertos, además, se asemeja bastante a la de la vigilia también. En el sueño REM, nuestros músculos se hallan totalmente bloqueados. En esta etapa es donde se producen los sueños y podemos captar información de nuestro entorno.

Tal como te puedes dar cuenta, mientras dormimos nuestro cuerpo continúa trabajando, aunque nosotros no podamos percatarnos de ello. La próxima vez que llegues a despertar por la sensación de caída, ya sabrás que se debe a un impulso enviado por tu cerebro durante la segunda fase para comprobar que la conexión con el cuerpo se mantiene correcta, así que no hay nada qué temer.